Formadores de Capacidades: ¿Quiénes son? ¿Dónde están?

Escribe: Elizabeth Salcedo



En nuestro medio, es muy común encontrar alusiones constantes al “capacitador/a” o al “especialista en desarrollo de capacidades” en diversos ambientes laborales privados y públicos. A su vez, es usual nombrarlos como facilitadores, gestores, formadores, educadores de adultos, entre otros.


En estas líneas nos aproximamos a una identificación del campo de actuación de este importante especialista profesional, altamente demandado en nuestros días, y que no ha recibido mucha atención desde la oferta de especialización de la academia. Esto a pesar de que enfrenta desafíos complejos, debido al contexto laboral y profesional en constante cambio y actualización.


¿Quién es un formador de capacidades?


Es un especialista en enseñanza y aprendizaje. La formación de capacidades hace referencia a un proceso educativo que abarca diversos enfoques, espacios y metodologías, según necesidades de los grupos objetivo, siendo los espacios contextuales y los modelos de intervención los que han moldeado y moldean a este tipo de “educador”. Quien mayormente no forma parte del sistema educativo regulado, pero que, en su particular contexto, adquiere un rol educativo bajo diversas identidades, las cuales tienen un trasfondo común: promover y apoyar el desarrollo de las capacidades de las personas.


Los/as formadores de capacidades intervienen en todo tipo de institución, programa, proyecto, entre otras iniciativas, en las cuales se desarrollan acciones de mejora y perfeccionamiento de cambio e innovación. Esto con el fin de mejorar las competencias de las personas y, por consecuencia, las funciones o servicios específicos en las que se desempeñan. Pocos casos escapan a esta amplia definición, pues en tiempos actuales el cambio es constante y las necesidades de mejora de capacidades en todas las instituciones es casi una exigencia inevitable. De manera más precisa, encontramos formadores en áreas de recursos humanos, y en oficinas y programas de capacitación, en el sector privado, sector público, y en organizaciones y asociaciones de la sociedad civil (Iglesia, universidades, ONG’s, Cooperativas, asociaciones, etc.).


Formadores en las organizaciones empresariales


En el “área de capacitación” de la empresa privada generalmente se encuentran un formador o un equipo de estos profesionales quienes, desde la gerencia de recursos humanos, se han especializado en el entrenamiento de personas en funciones o tareas vinculadas al rubro. En algunas legislaciones latinoamericanas es obligación de la empresa proporcionar la capacitación y el adiestramiento a sus trabajadores, pero no está claramente definido el perfil profesional a contratar para este cargo o función. Generalmente encontraremos profesionales de administración, psicología, gestión, o carreras afines, y tendremos que preguntarnos, cómo estos profesionales ganan competencias para conducir procesos de aprendizaje o formación de capacidades. A este tipo de formadores se les encarga la elaboración de diagnósticos de necesidades de capacitación, la organización de eventos, la realización de cursos, la evaluación de la capacitación, entre otros. En algunos casos, estos profesionales asumen las funciones de manera directa. En otros casos, adoptarán el rol de “gestor de capacitación”, al tercerizar la función curricular y didáctica, reservando en su función las tareas de gestión.


Formadores en el ámbito público


En el Perú, SERVIR[1] regula la actividad de desarrollo de las personas y, en este marco, define la capacitación como un proceso del Sistema Administrativo de Gestión de Recursos Humanos que busca mejorar el desempeño de los/as servidores civiles, a través del desarrollo de competencias o conocimientos (SERVIR 2021). La capacitación está alineada al perfil del puesto y a los objetivos estratégicos de cada entidad. SERVIR también ha dado lineamientos para gestionar la capacitación en sus diversas etapas, y ha definido como responsables de este proceso a los Comités de Planificación de la Capacitación y a las Áreas de Recursos Humanos. No obstante, en sus normas omite la definición del perfil del responsable directo de la gestión de estos procesos. En la práctica encontramos profesionales de diversa formación en órganos públicos de nivel nacional, mientras que en el nivel regional y local es menos probable encontrar algún servidor responsable de esta función. La mayor parte de servidores que realizan esta función, lo hacen en calidad de “gestores de la capacitación”, tercerizando la función directa de formación de capacidades.

En las entidades públicas la formación o capacitación es una función altamente relevante para muchas labores técnica y no exclusiva del área de recursos humanos. Así encontramos diversas áreas técnicas que demandan de capacitación especializada y de capacitadores, y que, con cargo a partidas específicas de los programas presupuestales, vienen resolviendo la formación de capacidades, a nivel interno y también con poblaciones a la que brindan servicios. Es destacable encontrar en programas de tipo social un tipo de formador dedicado al trabajo con poblaciones en situación de pobreza, vulnerabilidad social, o exclusión. Son educadores sociales o capacitadores que cumplen funciones de capacitación, orientación, consejería, acompañamiento, con poblaciones que enfrentan alguna condición de desigualdad social. En Europa y algunos países latinoamericanos (Colombia, Uruguay, México), el educador social es un profesional formado desde la academia con un perfil educativo propio. En el Perú no contamos con una disciplina o formación especializada para un ejercicio competente de estos procesos educativos con poblaciones tan diversas. Sin embargo, estos educadores se han hecho en la práctica y, aunque algunos no se reconozcan como tales, ejercen un rol educativo importante en tareas de orientación, prevención, prácticas de cuidado infantil, ambiental, etc.

Formadores en otros ámbitos de la sociedad


En las ONGS, instituciones de Iglesia, asociaciones y comunidades, el desarrollo de capacidades es también un espacio de actuación de diversos formadores, donde los identificamos indistintamente como capacitadores, facilitadores, educadores populares, educadores comunitarios, promotores, consejeros, acompañantes, entre otros. Estas diversas denominaciones, aunque denotan un énfasis en cuanto a su rol y función, en la realidad no logran ser distinguidas como categorías disímiles, y su uso responde más a la práctica y las costumbres de los colectivos de contextos diferentes.

Así, encontramos a los capacitadores, que no solo realizan educación para el trabajo[2], sino que, por extensión, cumplen roles educativos de diversa naturaleza, con diversos grupos poblacionales y tienen como función principal “capacitar” o bien favorecer el logro de nuevas capacidades.


Los/as facilitadores, lideran, promueven y apoyan procesos de aprendizaje, a través de espacios y técnicas de construcción individual y colectiva en la que se integran ideas, y se dan a luz nuevos saberes. Para algunos el facilitador es un profesor o maestro, que realiza su función valorando un enfoque y métodos constructivistas, para otros son tutores. El facilitador destaca un estilo de trabajo más horizontal que favorece la participación y el empoderamiento del grupo que aprende.


Los/as educadores sociales y comunitarios, desarrollan acciones desde la sociedad, son un tipo de formadores de capacidades que intervienen bajo diversos modelos educativos para lograr cambios cognitivos, habilidades y conductas a nivel individual, familiar, y colectivo, principalmente con poblaciones en situación de vulnerabilidad social o en condiciones de desigualdad. Privilegian procesos educativos desde y con las comunidades recuperando su cultura y contextualizando los saberes que promueven.


Un tipo de educador social son los/as orientadores, consejeros y acompañantes, roles educativos, claves para el trabajo educativo familiar, que por años han sido desarrollados por trabajadores de salud y también educadores, pero que, a veces, se ejercen sin una formación profesional y pueden estar a cargo de promotores comunales capacitados. Gran parte de las funciones preventivas en salud, violencia, gestión de riesgos y otros, son temas trabajados por el/la formador/a de capacidades


Otros formadores


Aquí no se agota la identificación de los múltiples agentes formadores que día a día ofrecen a la sociedad su servicio educativo. No hemos mencionado a otros importantes educadores: de calle, ambientales, formadores que forman otros educadores, tutores, etc. Sería largo enumerar todas las denominaciones que adoptan. Sin embargo, todos están allí, asumiendo grandes responsabilidades de aportar a una sociedad en proceso de transformación y con retos de innovación. Estos otros formadores o educadores, tienen la difícil tarea de cubrir la formación que no alcanzan a ofrecer las Instituciones Educativas formales, las cuales responden a las necesidades educativas diversas que surgen a lo largo de la vida de las personas y para sus diversos funcionamientos. De esta manera, este grupo humano contribuye en la reducción de la creciente brecha de población que “va quedando atrás” en medio de la desigual distribución de los beneficios del desarrollo. Por la relevancia de su tarea, que tiene un valor público, este formador amerita una mayor atención del Estado y de la academia.




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[1] La Autoridad del Servicio Civil

[2] La referencia original de la capacitación, está asociada a un tipo de educación de corto plazo orientada a formar competencias para el trabajo y la mejora del desempeño laboral


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